Si te encuentras en un grupo o entorno en el que, por la razón que sea, se extienden los nervios, lo mejor que puedes hacer es convertirte en el último eslabón de esa cadena.

Transmitir seguridad o calma no es fácil pero, si de alguna manera lideras equipos, es tu mejor opción. En mi opinión debería ser la única aceptable.

Nunca continúes la espiral. No transmitas a alguien tu nerviosismo para forzar que otros resuelvan lo que a ti te presiona o apremia.

Transmite la importancia de los hechos y facilita la resolución o búsqueda de soluciones. Ayuda a los demás, si es que pueden ayudarte de verdad a resoverlo, a trabajar en la manera de mejorar las cosas en lugar de ponerles una mochila de presión que les hará más difícil moverse con claridad. Si no es algo que esté en su mano resolver, diréctamente deberías gestionar tú esa ansiedad.

Si de una manera u otra lideras o gestionas un equipo haz tu esfuerzo por ser quien rompe la cadena. “A mí me presionan” o “es que a mí me meten prisa” es una respuesta de colegio; como a mí me pegan en el patio yo te pego a ti.

No dejarse llevar, parar un momento, respirar, relativizar, ser objetivo y buscar la colaboración no es lo más sencillo en absoluto pero diferencia a quien lidera de quien simplemente manda.

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