En un proceso de transformación ágil empiezas a ver cambios rápido. Cambias de estructura, las reglas del juego, los roles … y si eres un poco cuidadoso las cosas empiezan a ir visiblemente mejor. Esta es la parte en la que los cambios, más superficiales, empiezan a verse y a sucederse más rápido. Pero claro … son más a alto nivel. Sorprendentes pero aún no implican remover a nadie los cimientos.

El siguiente paso yo lo veo un poco más complicado. La gente ya entiende de qué va Scrum, por ejemplo, pero aún es mecánico. Todavía hueles a la legua las viejas costumbres y sientes que no está en el ADN de la gente.

Aquí toca trabajar ya a otro nivel y los cambios, precisamente por ser más profundos, se vuelven más lentos. En esta fase toca trabajar matices, explicar por qué Scrum dice lo que dice, qué hay detrás de la norma. Y aquí ya empiezas a chocar con convicciones, con el ego de mucha gente que no quiere aceptar que podría hacer las cosas mejor, con algunas luchas de poder, algún desocoloque porque siempre se ha trabajado de otra manera…

Pasan cosas como que la gente empieza a entender mejor la orientación a negocio, la colaboración, la necesidad de adaptar cada día, o los Product Owners empiezan a dejar de meterse en las decisiones de desarrollo.

Pero en este punto no hay que apoltronarse porque todavía queda un mundo por hacer. Aún hay que trabajar en que los stakeholders y los equipos sean capaces de hablar de tú a tú de cosas profundas de negocio, que los equipos de desarrollo reclamen su espacio y su respeto aunque pueda ser incómodo o frustrante para otros. Faltará aún que la organización abra espacio creativo a los equipos Scrum, ganar autoridad real y seguridad para quien ejerza de Product Owner …

Y a partir de ahí … aún más paciencia, amigos, porque para todo esto no hay que cambiar sólo cómo escribimos el código. Hay que cambiar desde eso hasta cómo escribimos los PBIs, pasando por cómo nos relacionamos, qué concepto tenemos de lo que es nuestro trabajo, cuanta responsabilidad asumimos de verdad y no de boquilla.

Para que el cambio sea profundo y la evolución real, cambiar sólo lo métodos no sirve de nada. Estamos hablando que cambiar como personas, como profesionales, de madurar, de ser más claros y más sinceros con nosotros mismos. De tener más corage y no temblar antes los desafíos, de ser capaces de mirarnos al ombligo y no sentirnos atacados cuando sabemos que algo no se está haciendo bien, de tolerancia a la frustración y de sumegirse hasta el fondo en la mejora continua de absolutamente todo.

Esto es duro, mucho. Difícil, mucho. Pero también satisfactorio. Mi consejo es ser capaz de mirar atrás de vez en cuando para ver cuanto hemos mejorado y no perder perspectiva.

Pero cambiar personas es lento. No es instalar un nuevo software. No podemos obviar que el éxito de lo que hacemos depende, en un grado muy alto, del éxito de nuestrar relaciones humanas. Las personas cambiamos despacio y paso por paso siempre. Y además cada uno a su ritmo.

Si quieres trabajar en un entorno aǵil y no puedes entender y aceptar todo esto con paciencia … en mi opinión lo vas a pasar mal. El ansia y la mejora real y sostenible son malas compañeras.

Anuncios