El coraje es uno de los valores de Scrum. Y uno por el que muchas veces se pasa medio por encima.

Cuando se es profesional y realmente se trabaja de manera comprometida por sacar adelante un objetivo hace falta coraje.

Hace falta porque hay que estar preparado para hacer lo que es necesario. Hay que ser valiente para tener conversaciones serias, por ejemplo con stakeholders, y estar dispuesto a expresar dificultades o decir que no a algunas cosas.

También para estar dispuesto a cambiar y a ser sincero y transparente con los compañeros de equipo. Pero de verdad, de la manera que a veces cuesta o crea dudas pero que si se hace cambia por completo un equipo.

Hace falta tener coraje para que un Product Owner trabaje por ganarse su lugar y autoridad ante la empresa.

Se necesita coraje para que un equipo de desarrollo hable de forma abierta y madura con su Product Owner de aquello que están necesitando y no teniendo por su parte.

Hay que tenerlo para ser un Scrum Master y tener conversaciones que son necesarias aún sabiendo que no van a gustar y que nos estamos exponiendo.

Se necesita ese coraje para ponerse a trabajar en cosas nuevas sin temor y vencer la inquietud. Para no quedarse en el “nunca lo he hecho” o en el “no vamos a poder”.

Crecer y cambiar duele a veces. Volverse más profesional es crecer. Y esto para mí, es una parte muy importante de lo que va Scrum.

Foto: Liam Simpson on Unsplash

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