Me he pasado la mañana del domingo haciendo todo el ejercicio de montar otro WordPress con su registro de dominio, su hosting, sus instalaciones de plugins y demás. Y aunque no lo he hecho por negocios, me ha ayudado a hacer una ejercicio de revisión de algunos costes, montar lo mínimo que sé que se va a necesitar y utilizar y replantearme cómo tengo montado el mío.

Yo me muevo en medio del conflicto entre que soy muy perfeccionista y que por otro lado hace mucho que me cansé de que ese perfeccionismo me frene para hacer las cosas. Cada vez soy más defensor de aquello de “hecho es mejor que perfecto”.

Sin darme ni cuenta al principio, ha sido un ejercicio fantástico de aplicación de todo lo que ya sé sobre gestión de proyectos, así que he decidido compartirlo como analogía de un proyecto más complejo y ayudar con algunas pistas.

Definición de requisitos

No he hecho una toma de requerimientos exhaustiva. Como en Scrum, lo que necesitaba era la información mínima para empezar a trabajar. Dime qué dominio quieres comprar, cuando te quieres gastar máximo al mes (te doy dos opciones de precios).

Mi timebox no era el que puede ser el de un equipo de Scrum pero sí estaba limitado. Sabía que iba a hacer lo que me diese tiempo desde las 11:00 hasta antes de comer. Punto. Ahí se cerraría la jornada así que tenía que montar lo mínimo para que al ir a comer no me quedasen ni tareas inacabadas ni un producto que aún no se puede usar.

Sí, ya sé que montar y configurar un WordPress es un proyecto súper sencillo, pero también por analogía con un proyecto software, se puede complicar hasta el infinito si nos ponemos a ello con ganas.

Reducir la complejidad

Empecé por el dominio. Ahí poca duda porque no era decisión mía. Bastaba con decidir entre un .com o un .blog. Pero con el hosting empezó la revisión.

Yo tengo ahora mismo este blog montado en un Droplet de Digitalocean pero cuando me iba a lanzar a crear otro me dio por parar un momento a pensar: ¿seguro que me hace falta algo tan elaborado? Porque igual basta con un pequeño hosting básico. Que tenga unos mínimos de calidad y opciones de configuración, peor quizá no tan potente.

Es cierto que tengo los conocimientos técnicos para manejarme con una máquina en la que pueda acceder por ssh, hacer retoques en la configuración del servidor … etc. La gran pregunta es: ¿Lo necesito para mi blog? La respuesta es no. Quiero el blog montado de una manera que me permita concentrarme en escribir y hacer ciertas configuraciones desde el propio panerl de WordPress pero poco más. Lo que quiero es que mi esfuerzo y mi foco estén en la parte creatividad.

Tener el blog montado en un hosting complejo, ante la remota posibilidad de que en algún hipotético momento de algún supuesto día quiera hacer algo más es añadir una complejidad innecaria: sobre-ingeniería. Y cómo hay que aplicarse en carne propia lo que se promueve, voy a tirar por reducir la complejidad.

Todo esto me ha servido para tomar también decisiones acerca del mío (inspección y adaptación) No hoy, porque lleva un poco de trabajo pero migraré.

Además estoy en proceso de dejar todo en un mismo proveedor: hosting y dominios. Hoy al repasar me he dado cuenta de que estoy haciendo uso de tres proveedores distintos porque mantengo viejos dominios apuntados al servidor actual para dar cobertura a redirecciones de los viejos dominios, algo que hace tiempo que ya no es necesario. Esto me permitirá dejar morir algunos dominos y centralizar toda la gestión en un sólo panel, un sólo proveedor, un sólo sistema de incidencias …

Reducción de costes

Me he dado cuenta de que, con la migración de mi blog y reducir servicios que no estoy utilizando me podría ahorrar al año más de noventa euros. Unido a la no renovación de los viejos dominios, supera con creces los ciento veinte euros anuales. Una cantidad nada despreciable para un blog que no produce prácticamente ningún beneficio económico.

Este dinero, en este caso lo voy a reinvertir en el propio blog, porque con ello pagaré la cuenta premium de Jetpack, que me facilita mucho el trabajo de copias de seguridad , ajustes SEO, CDN de imágenes y unas cuantas configuraciones. El blog no me da de comer pero me gusta que esté cuidado.

MVP con el nuevo WordPress

Con la nueva instalación que he hecho, además, me he limitado a hacer justo lo que necesitaba. Ni un plugin de más, ni una configuración de más.  Sólo lo justo para que se pueda empezar a introducir contenido y quien lo tiene que usar empiece a hacerse con su uso.

En el pasado me hubiese liado a configurar cosas por si acaso, plugins que puede que hagan falta algún día, asegurarme de dejar hechos todos los ajustes … Hoy no. He querido que la instalación no me robe todo el día. Durante la semana iré poco a poco añadiendo ajustes y puliendo cosas, pero que el ansia del perfeccionismo no me haga perder de vista que ahora mismo, tal como está ya es usable. Está entregado el primer incremeneto de producto. Se puede emepezar a trabajar con ello y recibir feedback.

Retrospectiva

Como restrospectiva sirva este artículo, que espero que dentro de lo sencillo de la tarea, a mí me ha servido para analizar cómo lo he hecho, qué puedo mejora en otros proyectos y espero que a ti te pueda servir de recordatorio de cómo gestionar proyectos o tareas que se puedan complicar tanto en el ámbito personal como el profesional.

Photo by Tim Gouw on Unsplash

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