Arranca el Sprint y al cabo de un par de días algún miembro del equipo de desarrollo comenta durante el Daily Scrum:

  • También he estado haciendo esto otro que estaba pendiente, tenemos que subir dos cosas más que no hemos metido en el Sprint pero nos pasaron, pasarle al otro equipo esto que nos pidieron …

  • Pero … un momento ¿Y todo este trabajo de dónde sale?¿No está planificado?

  • No. No lo metimos en el Sprint. Son cosas sueltas que teníamos que ir haciendo.

Este es un ejemplo de díalogo pero, si te has encontrado alguna vez en una situación parecida, sabes a qué me refiero. Yo a esto le llamo el Sprint en B.

El trabajo en Scrum puede ir surgiendo a medida que acometemos el trabajo. Eso es normal y sano. A medida que profundizamos vamos dándo forma y vemos algunas tareas concretas a llevar a cabo. Pero esto no, esto es otra cosa. Esto, incluso si se hace de manera inocente e insconsciente es llevar otro sprint en paralelo.

Para mí, como Scrum Master, es importante que si te encuentras en algo así le hagas ver al equipo los problemas de manejar así tareas que no están planificadas cuando en realidad son conscientes de que tienen que hacerlas.

Es un problema para la transparencia. Resulta que tenemos un trabajo planificado reflejado en nuestro Sprint Backlog y eso no es cierto del todo porque en realidad es más grande el trabajo pendiente de lo que está expuesto. ¿Cómo podríamos entonces ser conscientes en el día a día del volumen de trabajo pendiente y del avance real del Sprint?

Es un problema para el foco. ¿Cómo vamos a estar enfocados en el trabajo del Sprint y en trabajar por el objetivo de nuestro Sprint si mantenemos trabajo en paralelo?

Es un problema para el compromiso. ¿Nuestro compromiso es para con los objetivos del Sprint o para con aquellas tareas paralelas? ¿A qué vamos a dedicar realmente el tiempo y los esfuerzos?

 

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