Rendirse a la profundidad

Reflexiones

Desde hace años me fascina la profundidad. Concretamente admiro a la gente que ha encontrado algo en lo que profundizar y entregarse durante años.

Este año he encontrado a varias personas de esas que admiro. Personas que en algún momento de su vida encontraron una auténtica pasión o vocación y la han llevado a un nivel de conocimiento y profundidad que da vértigo. Gente que se atrevió a hacer algo diferente y seguir su camino a pesar y a través del mundo.

No hablo de una afición superficial o de simplemente saber de un tema. ¿Sabes esa gente que es capaz de hablarte de algo o hacerte vivir una experiencia que hace que un tema se vuelva apasionante y te haga conectar con algo más? Yo este año he tenido el placer de tropezarme, unque no todas en persona, con varias personas así. Alguna de ellas probablemente sepa que la estoy incluyendo en esto.

Gente que tiene una visión y eso le guía día tras día por un camino. Más allá de su tiempo, en algunos casos más allá de su vida laboral, a seguir la senda que se han marcado hasta un punto que me deslumbra.

Este año me he cruzado de una u otra manera con un músico, una historiadora y contadora de historias apasionada, algunos magos a los que considero hermanos de viaje, un paleontólogo … Algunos lo saben y otros no, pero todos me han dado pistas de como vivir una pasión desde las entrañas que me han inspirado.

Es algo que siempre he ansiado, que he perseguido sin darme cuenta y que a la vez he estado esquivando por pánico toda mi vida. Creo, como ya he dicho alguna vez, que lo más dificl de tomar decisiones es la renuncia más que la aceptación. Y la renuncia a las opciones, el vacío, cerrar los ojos y seguir caminando por donde no hay camino es lo que creo que me ha bloqueado tantas veces. Da miedo dejarse llevar por el torrente.

A mí este año me ha dado fuerte con la magia, es verdad. Ha sido una especie de revelación y a raíz de algunos planteamientos interesantes que han surgido relacionados con ella, creo que he llegado a un punto de no retorno. Los acontecimientos y las casualidades se acumulan y se aceleran para dejarme claro que por donde va la cosa.

Me lleve a donde me lleve me hará bien. Tendré que superar muchas de mis inseguridades y el miedo a tomar un camino que tiene rumbo pero infinitas sendas posibles. Habrá que rendirse a la aceptación de unos planteamientos muy claros pero unos procesos y aprendizajes que, por mucho que me empeñe, no puedo acelerar.

He emprendido este camino con treinta y cinco, una edad mucho mayor a la de la mayoría que empieza de niño y tiene muchos años de juego y experimentación y eso tengo que aprender también, de una vez por todas, a dejarlo de lado. Tengo tan claro a dónde quiero ir, lo siento tan vivo, que va a costar no darme cabezazos.

Creo que me escribo esto a mí mismo como una ceremonia, como un rito. Me lanzo de cabeza y quiero tener un escrito que me recuerde de vez en cuando porqué voy a renunciar a dedicar mucho tiempo a otras cosas, porqué voy a poner tanto foco en esto y cual es la senda personal que he decidido seguir. Cuando me entre el agobio o la frustración, porque me conozoco, mantener la llama viva.

Me van a hacer falta muchas años para haber siquiera emepezado a caminar, pero sé por donde quiero ir y este es mi contrato personal con mi yo del futuro.

La motivación que se muerde la cola

Reflections, Reflexiones

La motivación es un pez que se muerde la cola.

Uno encuentra un proyecto, una idea o un propósito que le hacen ponerse en marcha, sacar fuerzas y empezar a pensar de otra manera para que salgan adelante. Para ir más allá. A veces es la idea o la circunstancia la que le encuentra a uno, pero lleva al mismo sitio.

La motivación es un estado y se contagia. Se contagia a otros ámbitos de la vida y al inundar la vida de uno puede y suele contagiarse a otras personas.

Ese estado, al expandirse, te hace ser capaz de crecer también y estar alerta en otras facetas distintas al lugar donde empezó. Por eso para mantenerla viva es importante darle de comer. No se trata de grandes hazañas que produzcan empacho, sino de pequeños alimentos día a día. Como quien quiere mantener viva una criatura, se le debe alimentar un poco cada día. Pequeñas acciones que al producir resultados vuelven a generar motivación.

A cambio la motivación te devuelve un poco más de ella misma repartida en momentos y circunstancias que posiblemente no esperas.

Nadie tiene fuerza de voluntad

Reflections

Ayer comenté que tengo la teoría de que no existe eso que llamamos “fuerza de voluntad”, pero quedé en explicarlo y trato de ser hombre de palabra así que allá vamos.

No sé si es tanto que no existe, pero no me gusta el concepto porque pone la responsabilidad fuera de uno y además es engañoso. La gente habla de fuerza de voluntad como si fuese una especie de don otorgado por una entidad superior que algunos han tenido la suerte de recibir y otros no. Es común oir o leer frases como:

“qué suerte, a mí me gustaría hacer lo mismo, pero no tengo fuerza de voluntad”.

Eso es cómodo para excusarse pero si lo piensas friamente ¿de verdad crees que es cierto?. ¿Qué es realmente lo que no tienes?. ¿Es que has nacido sin algo que los demás tienen?. ¿Has hecho algo para ofender a tus dioses y te han privado de algún don?.

Cuando dices fuerza de voluntad ¿te refieres a la capacidad de mantenerte firme en tus decisiones y no caer siempre en lo fácil o más apetecible en el momento?. Creo que sí y para mí eso no es una cuestión de fuerza místicas. Es cuestión de claridad, determinación y coherencia.

Yo descubrí esto cuando entrenaba mi primera carrera de 10k para salir de una depresión. Era una locura para mí entrenar cinco días a la semana, hacer dieta estricta y hacer frente al demonio de la depresión. Al principio me quejaba yo mismo de la fuerza de voluntad que hacía falta para conseguirlo, pero al cabo de unas semanas emepecé a cambiar de idea. Me dí cuenta de que día tras día, lo que realmente estaba ocurriendo es que yo me plantaba conmigo mismo y decía:

Vamos a ver, si no vas a entrenar ¿te acerca o te aleja del objetivo?. Si te alejas ¿qué podría pasar?. Si te acercas ¿qué habrás conseguido?. Y después, es sólo cuestión de ser coherente con tu propia decisión, aceptarlo y seguir adelante. Dar los pasos necesarios y ser consciente de que eliges conseguirlo y renuncias a no hacerlo.

Por eso digo que la receta no se basa en tener fuerza de voluntad, sino en un plan basado en tres pasos:

  1. Claridad: Tener bien claro el objetivo que se quiere conseguir. Establecerlo con claridad meridiana y de manera que sea medible y evaluable el resultado. A ser posible con un tiempo de realización determinado.
  2. Determinación: Una vez establecido el objetivo, analizar los pasos que se tienen que dar y aceptar darlos aunque se nos pongan obstáculos en el camino. Sé lo que quiero conseguir y tomo la determinación de andar el camino que me lleva hasta ello.
  3. Coherencia: En el día a día aparecen mil situaciones en las que uno tiene que dar pasos que le están acercando o alejando del objetivo. Es el momento de observarlos de cerca, evaluarlos y ser coherente. ¿He decidido tomar un camino?. Genial, yo decido ser coherente con mis valores, mis principios y decisiones y seguir adelante. Tomo la decisión de no engañarme ni renunciar a mí mismo.

Al final es una cuestión de responsabilidad. Actuas de forma madura y asumes la victoria y la derrota de tu propia lucha. Cuando actuas así, no es tan importante si al final del camino no te espera la victoria absoluta, sino que cada paso lo habrás dado por decisión propia, sin rendirte a la facilidad del momento. Libertad y autonomía al fin y al cabo.

El supuesto talento oculto

Reflections

Dicen que todo el mundo puede hacer al menos una cosa de manera sobresaliente. Se supone que todo el mundo tiene algún gran talento, esté más o menos oculto.

Creo que encontrarlo, que en mi caso creo que aún no lo he hecho,debe ser más complicado de lo que parece. ¿Basta con ver lo que se te da mejor? ¿Deberías cruzar esos datos con lo que realmente te puede hacer ganarte la vida?.

Cuando estamos en un mundo y en un momento en que la sinceridad no abunda salvo cuando es muchas veces para herir. Si cuesta encontrar, sin halagos vacíos, quien te diga aquello en lo que ve claro que puedes destacar, ¿cómo encontrar por dónde moverse?.

Ken Robinson habla en su libro El elemento, acerca de la importancia de encontrar el punto donde se cruzan lo que te gusta hacer y te hace feliz y lo que se te da realmente bien. Por lo tanto no se trataría tanto de una habilidad determinada, sino de encontrarla para a su vez poder desarrollarla dentro del campo en el que uno se mueve a gusto. Sería entonces cuando uno se encuentra en su Elemento.

Este libro lo leí hace un par de años y la verdad me ayudó a replantearme ciertas cosas, pero me queda mucho por hacer en este sentido, soy consciente. Por ahora tengo claro que me encanta escribir y comunicar, tratar con personas y transmitirles conocimientos y orientación. Sé que me gusta el trabajo técnico pero que no me veo toda una vida dedicado sólo a programar directamente. Desde ahí, me imagino que me quedan mil cosas por encontrar para ir enfocando el tema y poder encontrar mi elemento.

¿Soy yo o esto es realmente complicado?.

Aprender un trabajo y aprender a trabajar

Reflections

Cuando la gente sale de la escuela, la Universidad o donde se haya formado, el conocimiento técnico que le queda por adquirir no es lo más complicado. Si bien es algo que no debe parar, el mínimo necesario para empezar a sentise fluido lo podrá empezar a adquirir seguramente en una semanas o según la tarea concreta en pocos meses. Pero hay algo mucho más profundo y sin duda más complicado de aprender y enseñar a alguien que se incorpora al mundo laboral: Aprender a trabajar.

Se necesita no sólo saber realizar la tarea encomendada, sino aprender todo un collage de relaciones humanas y reglas del juego no siempre escritas. De lo que mucha gente no se dá cuenta es que esas reglas y relaciones no cambian tanto entre grupos, empresas e incluso cuando uno cambia de profesión. Por supesto que los contextos son diferentes y eso introduce variables, pero menos de las que podría parecer.

De lo más importate para mí, es desarrollar una ética del trabajo. Si uno lo hace de manera profesional, su manera de enfocar los problemas, dividirlos, interactuar con los demás y distribuir los tiempos son casi aplicables a cualquier profesión. Hay que aplicar los criterios concretos que apliquen al trabajo y a la empresa, claro, pero al final “tu manera” de trabajar no difiere tanto aunque cambies de entorno si la tienes clara. De ahí que se pueda decir de alguien que es alguien “profesional” esté donde esté.

Otro elemento básico que se debe aprender es que un entorno de trabajo es, independientemente de su escala un ecosistema en sí mismo. Se trata de un micromundo con sus propios roles, reglas, jerarquías, grupos y costumbres. El grupo de personas que conforman una empresa, así como los clientes con los que se pueda tratar o colaboradores externos forman al fin al cabo, por obvio que parezca un grupo humano. Esto que parece muy evidente es algo que a veces no se ve tan claro, el asunto es que al final se trata simplemente de relaciones humanas. Un detalle vital que se pierde muchas veces de vista.

Por eso saber reconocer las normas no escritas, interactuar con las costumbres y aprender a relacionarse con unos y otros es de las enseñanzas en mi opinión más válidas que se le pueden dar a alguien que está en periodo de formación en una empresa.

Pero hay algo vital. Criterio propio. Todo lo que a alguien se le enseñe debe ir siempre dirigido de manera que la persona aprenda a pasar todo eso por su propio filtro. Es casi más importante el porqué que el qué. Si enseñamos a alguien porqué decidimos hacer esto así, porqué hablar de las dudas con tal o cual persona o porqué adaptarse a tal o cual procedimiento, formamos a alguien con criterio e independencia. De esta manera, será capaz en el futuro de adaptarse y no solo acatar a los cambios y asimilar por si mismo las nuevas circunstancias que vayan apareciendo.