Las Evas alquímicas de Mar Rey Bueno

Libros

Las maravillosas Evas alquímicas de Mar Rey Bueno han copado mis horas de lectura empedernida durante los últimos dos días.

Un viaje apasionante por su historia. “Su” de ella y “su” de ellas. Pero también nuestra, de todos nosotros y nosotras. Un viaje por el tiempo para recuperar a algunas mujeres maravillosas arrinconadas por la historia oficial y un viaje iniciático al mundo de la propia Mar, igual de apasionante o más.

Hace años que un libro no me secuestraba la atención y el sueño como este lo ha hecho durante estos dos días. Conociendo a Mar y sabiendo de este libro y su recorrido tenía muchísimas ganas de empezar a leerlo. Lo que no creía es que me iba a enganchar de tal manera que terminase el día treinta de diciembre a las 2:30 de la mañana sin poder irme a la cama por acabar el último capítulo.

La Rey Bueno, como ella diría, realiza aquí dos viajes. Uno hacia adentro, porque describe todos los hilos que se cosen desde su recorrido personal y profesional hasta la historia de cada una de sus Evas. Y el otro, un viaje en el tiempo que es un acto de justicia. La justicia que el tiempo y la historia oficial le negaron a muchas grandes mujeres expertas, sabias, grandes, algunas épicas, alquímicas, nobles en algunos casos, brujas, destiladoras, sanadoras y cuidadoras…

La narración fluye en este libro haciendo viajar al lector del tiempo de la autora al de las protagonistas con una destreza que parece que las historias realmente ocurriesen en paralelo. La pasión de Mar es tal que se siente cómo ambas vidas viajan juntas. Sólo el tiempo las separa y Mar consigue que esa dimensión divisoria se disuelva. De la década pasada a la Edad Moderna sin sentir el salto.

Yo soy hijo del cine de aventuras de los ochenta y está historia, por su ritmo y sin ser ficción, para mí consigue recuperar esa sensación de adrenalina por saber más, por seguir a la protagonista hasta el final de la historia con una nueva sorpresa aún más reveladora detrás de cada esquina.

Me resulta difícil contar mucho más sin destripar ni una de esas historias y por supuesto no pienso hacerlo. No quiero robarle al lector ni una sola ocasión para descubrir nada. Quiero que se disfrute de principio a fin. Sólo diré que creo que este libro y los que espero que le sigan son necesarios. Este libro habla de mucho más de lo que parece.

Las Evas que Mar ha ido encontrando a través de sus investigaciones se le han ido revelando a veces de manera casual en legajos o anotaciones que llevaban siglos archivadas y privadas de su importancia. Otras han venido, como dice, a buscarla porque se necesitaban. En algunas ocasiones se mostraron durante años y quedaron latentes esperando a ser consideradas como vitales para lo que tenían que decir.

Hay que leer estas Evas alquímicas y acompañar a Mar por viajes a archivos históricos. Hay que ir con ella hasta los confines de los datos escondidos para revelar lo que siempre debió contarse sobre muchas mujeres que escribieron nuestra historia en un grado mucho más alto de lo que muchos van a querer aceptar jamás.

Pero los datos hablan y la historia cuenta. Y a mí me gusta mucho el oficio y la pasión de Mar por hacer que se escuche esa historia.

Un tipo a un lector pegado

Reflections

Me encanta leer, pero confieso que a temporadas no le he hecho tanto como me gustaría. Entre los niños, horarios de trabajo y desplazamientos queda poco tiempo para dedicar al disfrute de las letras.

Desde hace un tiempo, como me niego a leer poco pero también a ser presa de la frustración tengo una especie de estrategia que aún estoy puliendo pero que parece que me está dando buenos
resultados.

Para empezar hace tiempo que trato de leer siempre que sea posible en digital. Tengo un lector de libros electrónicos y sólo compro en papel si no existe edición digital en ningún formato. En lo personal prefiero el epub, por cierto, que es un estándar libre. Con el lector tengo no sólo una ganancia en espacio y posibilidad de tener varios libros a mi disposición, sino que me permite una experiencia de lectura que me resulta muy cómoda por cuestiones como poder cambiar tipografía, tamaños, espaciados o disponer de diccionarios y notas integrados.

Como segundo punto principal y relacionado con el anterior, llevo siempre el lector encima y leo allá donde esté cuando tengo un minuto libre. Me estoy convirtiendo en el tipo a un lector pegado.
El ideal es leer sentado en el sillón, con tiempo para concentrarse y poco ruido. Pero como para mi este ideal se da muy poco, leo en todas partes. Aunque solo tenga tiempo de leer media página. Leo, leo y leo. Leo como el que fuma un cigarro en cuanto se queda sin nada que hacer. En el trabajo después de comer, sentado esperando a alguien o sea donde sea.

No hago ascos a géneros, pero me gustan el ensayo y la novela, así que sobre todo leo eso. No creo que haya que leer de todo, lo siento. Leo libros técnicos por cuestiones de profesión, pero por gusto leo lo que me gusta.

Y lo que hago es generalmente tener dos libros empezados a la vez, uno de cada tipo para intercalar según mi ánimo y momento del día.

No me acabo todos los libros. Como leo por gusto no me voy a tragar un tocho de quinientas o mil páginas si llegado más o menos al diez por ciento no me engancha o me desagrada el estilo narrativo. Por la misma razón que si pido comida que me sabe mal no me la trago.

Y por último busco consejo. Hablo con personas que o bien tienen intereses parecidos a los mios, o saben del tema sobre el que quiero leer o me conocen muy bien. Y después o leo el libro exacto que me han recomendado o lo uso para tirar del hilo de otro. Paso de webs de recomendaciones y listas de ventas.

Por cierto que si te gusta en parte mi plan pero no tienes lector, el móvil es tu amigo. Hay muchas aplicaciones que te permiten un flujo similar. No es ideal pero es viable, suficiente. Yo hoy tenía el compromiso de bloguear pero no el portátil disponible, así que esta entrada está íntegramente escrita desde el móvil.

Tras leer “El islam como anarquismo místico”

Libros

El islam como anarquismo místico es una obra de Abdennur Prado que trata de dar una visión fuera de la habitual acerca de la enseñanza y cultura del islam en su esencia. No sin antes evidenciar sus diferencias con el anarquismo, por supuesto, el autor hace un recorrido por muchos puntos referentes al islam y trata de demostrar cómo, en su base, estas enseñanzas tienen más en común con el planteamiento anarquista que con lo que en muchas ocasiones, épocas y culturas se ha llegado a presentar como la enseñanza islámica.

Para ello el autor parte de la aclaración de que lo que va a exponer se basa puramente en la palabra revelada escrita por Mahoma, no en el islam histórico ni en la instrumentalización del mismo hecha por distintos gobiernos a lo largo de la historia del mismo. Lo cierto es que esto ocurre con muchas religiones, en las que la enseñanza básica, poco tiene al final que ver con lo que el poder suele enseñar y presentar, al utilizar la fé de las personas como un puro instrumento de control.

Y partiendo de ese planteamiento, el autor explica cómo desde esta visión, el islam es un movimiento que libera al individuo de cualquier autoridad, lo cual por definición y según palabras de Abdennur, supone afirmar que la creación de lo que se ha venido a llamar el Estado Islámico es una aberración de la propia base del islam. Es decir, el supuesto Estado Islámico sería en si mismo lo menos islámico del mundo.

Pero el autor de la obra no se detiene en este planteamiento, sino que repasa también la figura de Mahoma, tanto como transmisor de la palabra revelada como su figura como puro líder humano de una Comunidad concreta en un momento y lugar determinados. Esta parte del libro es bastante interesante, porque rompe con muchos mitos y hace una clara distinción entre ambas facetas del profeta.

La visión de la sociedad y la comunidad, la recusación del sacerdocio, ecología, el reparto de la riqueza, la figura de Mahoma o la ecología son algunos de los temas que se repasan en este libro a la luz de la enseñanza del islam. Al exponerlos y aclararlos, el autor lo hace en comparación de dos planteamientos: de un lado, lo que comenta que es la verdadera enseñanza del islam, del otro, el planteamiento que se hace desde la visión anarquista de los mismos temas.

Un libro que creo que puede ser interesante de leer para mucha gente, dado que proporciona una visión poco difundida de la cultura y enseñanzas del islam y ayuda a romper algunos mitos ámpliamente difundidos. El conocimiento de otras culturas y los planteamientos fuera de la visión única de los grandes medios, en mi opinión siempre son como mínimo algo que se debe apreciar y estudiar.

El hombre que desafió a Babel

Reflections

Esta semana terminé de leer “El hombre que desafió a Babel” y la verdad, tengo sentimientos encontrados. No sobre el Esperanto, sino sobre el libro y la manera en que presenta la figura de Zamenhof.

Para poner en contexto a quien no tenga ni idea de qué hablo, “El hombre que desafió a Babel” es entre otras cosas una biografía del doctor L. Zamenhof, creador del Esperanto. Y digo entre otras cosas porque el libro aprovecha para contar la historia del desarrollo del Esperanto desde su nacimiento, con la vida de Zamenhof como hilo conductor principal.

La obra me interesa, por supuesto, puesto que como esperantista me parece importante conocer el origen y contexto tanto de la creación de la lengua como de su autor. Y sin embargo siento que el libro pasa, en mi opinión, de manera demasiado soslayada por temas de base que parece que debieron ser básicos para entender la creación del Esperanto y la figura de Zamenhof.

Es cierto que en el libro se habla de la idea del homaranismo y de la importancia de esta idea para el doctor, pero creo que se da a entender que si bien Zamenhof tenía ganas de dar a conocer su idea sobre una manera de organizar una sociedad basada en criterios ajenos a la religión o el pais de origen y basados más en la ética y en la mera pertenencia a la raza humana, era para él prioritaria la idea del Esperanto y trataba de no perjudicarlo expresando sus propias creencias. Sin embargo, hay otros escritos y opiniones, además de lo que se destila de la propia esencia del Homaranismo, que afirman que el propio Zamenhof no entendía la una sin la otra y la idea del Esperanto era originalmente una herramienta para lograr alcanzar ese ideal homaranista. Independientemente esto de la auténtica genialidad que llegó a conseguir con la creación de esta lengua.

Sin embargo como comento, creo que se hace poco hincapié o incluso no se cuenta de esta manera en cómo y porqué de las ideas del Homaranismo y la creación del Esperanto como herramienta del mismo y no de la creación de dos proyectos complementarios nacidos de la moral y la mente de la misma persona.

Proyecto este de su lengua sintética que finalmente trascendió más allá de su propia idea y fue y es adoptado en ambientes muy diferentes a los que originalmente imaginó.

En cualquier caso y a pesar de este retrato de Zamenhof en algunos fragmentos demasiado idealizado en la idea de la unión de todos los pueblos a través de la lengua, recomiendo la lectura de la obra porque además de un repaso de su biografía, como digo proporciona también un recorrido muy interesante por el desarrollo y extensión del Esperanto duranto los años de vida de su autor.

Sería interesante saber la percepción de algunos de mis amigos, especialmente esperantistas que haya leido el libro, sobre cómo perciben ellos la manera en que se aborda la figura del Doctor Esperanto en esta biografía.

De libros en papel, DRM y alguna incoherencia

Reflections

Confesiones

Me confieso incoherente, así para empezar el texto dejando todo claro. Como casi todo el mundo, no soy cien por cien consecuente con todo en lo que creo y promulgo.

Soy firme defensor de la cultura libre, que no gratis, pero ese debate para otro día y publico mi contenido bajo licencia Creative Commons. Y aun así, soy propietario de un Kindle y consumidor habitual de libros a través de su plataforma.

Quiero confesar en cambio, sin que sirva de justificación que algunas de estas incoherencias me escuecen cada vez más. Y por eso he decidido dar un repaso aquí a las razones por las que no me siento demasiado orgulloso. Aunque es un tema que se ha explicado por activa y por pasiva sigue siendo un problema y a veces volverlo a contar puede hacerlo llegar a nuevos receptores.

Aclaraciones

Vaya por delante que desde el día en que me regalaron el Kindle estoy muy contento con él. Hay que reconocer que es una pieza de hardware y software excelente. Su funcionalidad y experiencia de usuario son alucinantes.

Quede claro también que jamas me quejaría del regalo, no solo por su condición de presente, sino porque fue exactamente lo que yo quería. Y lo sigo queriendo y usando a diario, que tampoco es algo que deba ni quiera negar. Mis dilemas no son para con el aparato ni su funcionalidad, sino con la manera en que Amazon, la empresa propietaria de todo el ecosistema del lector de ebooks trata el contenido y a sus clientes.

Aclarados este par de puntos, al lío.

Leer en digital debería ser todo ventajas

Llevar un lector de libros digitales es evidentemente más cómodo que cargar con un tocho de setecientas páginas para arriba y para abajo. Por no hablar, y esto es decisivo para mí, del espacio que se ahorra en almacenamiento en casa.

Puedes disponer además del libro en diferentes dispositivos, algo que para muchas personas puede ser un añadido más que interesante.

Debería ser una extensión de la experiencia anterior de leer un libro en papel. Una iteración que vienese a aportar mejoras. Pero no es todo de colores en el país de Oz, porque compañías como Amazon ( aunque no es ni mucho menos la única ) deciden incorporar en sus aparatos y contenidos que distribuyen un sistema de control llamado DRM (Digital Rights Management) o Gestión digital de derechos.

WTF, DRM?

Yo no voy a entrar a explicar qué es el DRM en toda su extensión porque hay gente que ya ha hecho ese esfuerzo y puede leerse por ejemplo en Wikipedia.

El caso es que, fuese o no concebido con esa idea, el DRM es por varias razones no un sistema de control de derechos. Son usuarios lo que realmente se está controlando. Entrar en la intimidad de las personas y tener un registro de cuando, cómo, donde y qué decides leer está mal. Es una violación de la privacidad. Independientemente o no a que sea legal. Legalidad, justicia y moralidad rara vez suelen ir las tres de la mano.

Y esta es una de las cosa que más me escama del uso del Kindle, la vigilancia a la que uno se ve sometido. Sé que está en los términos de uso, no digo que me sorprenda.

No entraré tampoco a explicar las ocasiones en que Amazon ha decidido borrar de manera remota contenido de cientos de usuarios, como lo hizo ( irónicamente ) en su día con copias del libro 1984. No entraré a explicarlo pero si a decir que la idea me desagrada, mucho. A veces cuando hablamos de contenido digital parece que no es real. Contenido etéreo. Pero para nadie sería aceptable entrar un día en casa y encontrar que le faltan películas, libros o discos de su estantería por los que un día pagó.

Que sepas, si no lo sabes ya que cuando “compras” un ebook en Amazon no lo estás comprando, sino que de alguna manera es una especie de alquiler. Pagas por una licencia que te permite consumir ese contenido en unas condiciones determinadas. Es por eso que se reservan el derecho a retirar ese permiso por múltiples y muy variadas razones. Retirarlo de tu dispositivo de manera remota. Es decir, “entrar en tu casa y vaciar la estantería”.

De nuevo, no hablo de si es legal.

Si “compro” un libro para mi Kindle, no puedo tampoco hacer una copia de seguridad, ni copiarlo a otro lector para consumo de mis hijos no compartirlo con mi mujer como podría hacer con un libro en papel.

Esposas digitales, ¡vivan los novios!

Este es, después del tema de la vigilancia, el punto que más me escama últimamente del consumo de contenidos a través de la plataforma de Kindle. Amazon te permite el consumo de ese contenido única y exclusivamente a través de sus dispositivos y / o aplicaciones.

Imagina ahora si eres un ávido lector y llegas a acumular una extensa biblioteca en tu cuenta. Felicidades porque todo tu contenido está felizmente casado con Amazon. Nunca podrás hacer uso de manera legal de ese contenido fuera de allí. Si se rompe tu Kindle, Amazon llegase a cerrar, decidiese bloquear tu cuenta o simplemente decides que no quieres seguir haciendo negocios con ellos, has de saber que no hay manera “legal” de poder llevarte todos esos libros por los que pagaste.

Es la fidelización del cliente por necesidad en lugar de por servicio.

Se puede, hay formas relativamente sencillas de romper la protección del DRM para realizar un copia del libro. Pero si lo haces es bajo la responsabilidad de que incumples un contrato y por consiguiente incurres en una ilegalidad.

Además de otra cosa, la barrera no es solo de salida, también de entrada. Porque Kindle por defecto lee archivos en formato AZW, Mobi, txt, PDF …
Formatos los dos primeros propietarios y los otros poco apropiados para leer un ebook por las propias limitaciones que presentan respecto a otros como el epub.

De nuevo el estándar

Aquí volvemos al tema de los estándares y el software libre. Resulta que sí existe un formato que es abierto y estándar. Por tanto un formato que todos los desarrolladores de hardware y software pueden implementar en sus dispositivos y que puede hacer que el mismo contenido pueda ser consumido en diferentes lectores.

El epub es un formato abierto y un estándar adaptado a las necesidades de consumo de un ebook como la adaptación al tamaño del dispositivo o la posibilidad de cambiar tamaños de letra. Pero ¡oh, sorpresa!, Kindle no reproduce este formato. Puedes convertir tus epub a formato mobi usando herramientas como Calibre, pero evidentemente implica un proceso intermedio que muchos usuarios no van a realizar. Vaguería o desconocimiento, no voy a entrar hoy a valorarlo pero es así.

Alternativas

Para la compra de libros en otros formatos o que no estén sujetos a las restricciones de Amazon y el ecosistema Kindle, al no existir competencia real a semejante escala, toca buscar bastante. Hay otras empresa que venden sus propios dispositivos con un sistema similar pero menos restrictivo o con formatos abiertos, sin embargo la oferta suele ser o más limitada o fragmentada.

Si buscas contenido técnico, existen editoriales como The Pragamtic Bookshelf cuya manera de distribuir aplaudo porque lo hacen sin DRM, te permiten descargar el libro en formato ePub o PDF pero si lo deseas te lo envían directamente a tu Kindle (en .mobi) o a tu cuenta de Dropbox.

El precio de no atarse

En este tipo de caso, como siempre, si no quieres pasar por el aro del control toca pagar el precio de complicar un poco los procesos. Hay que buscar más para estar seguro de que compras material sin DRM y si quieres leerlo en un Kindle toca además pasar por la relativa incomodidad del proceso de conversión, un proceso rápido y sencillo, por otra parte.

Y aquí no hay tutía. En general, y esto es algo que los distribuidores como Amazon saben bien, los usuarios suelen estar dispuestos a renunciar silenciosamente a ciertos derechos o libertades a cambio de comodidad. Así que si no quieres seguir la senda del conformismo toca buscarse un poco más la vida.

Un proceso algo menos rápido que la compra en un click y la descarga automática, pero que estoy tratando de incorporar más a mi rutina para añadir un poco más de coherencia y conciencia.