Tengo una especie de mantra que repito mucho cuando aparece en una conversación la dicotomía entre negocio y desarrollo que dice: negocio somos todos.

Se entiende la necesidad de utilizar alguna terminología para diferenciar entre los departamentos técnicos y aquellos más especializados en plantear estratégias de negocio, pero es una línea que intento ayudar a difuminar un poco siempre que tengo ocasión de hacer que alguien observe su orientación.

No se trata de confundir responsabilidades pero sí que creo que, muchas veces, facilitar con algunos planteamientos una revisión de la orientación de algunas personas o equipos, puede hacer un cambios sustancial en el día a día del trabajo y en el resultado final de los equipos que trabajan con Scrum.

Mi planteamiento es que, especialmente en una empresa de producto, todos somos personas de negocio, con la particularidad de que tenemos habilidades distintas.

Si esto no se tiene en cuenta de vez en cuando se corre el riesgo de perder de vista la razón final por la que programamos, diseñamos, o incluso por qué queremos hacer uso de metodologías ágiles.

La verdad es generalemente, y esto lo he escuchado decir a unos cuantos Scrum Masters más, las personas que están programando o diseñando flujos y demás, conocen incluso más el producto que tienen entre manos que las propias personas de operativa diaria en algunos aspectos. No hacer uso de ese conocimiento y no aprovechar el conocimiento que viene de abajo a arriba es, según lo veo yo, sería mirar para otro lado. Todas las capas del negocio deberían también revisar de vez en cuando cuanta importancia le están dando a ese conocimiento que viene de abajo a arriba. Ninguna empresa que quiera trabajar de manera ágil debe perder la oportunidad de conseguir que todos sus equipos de trabajo tengan una alta orientación a negocio.

Por supuesto que cada uno disfruta de cada parte del proceso de concepción, producción y venta del producto que domina y le motiva pero al final todos lo estamos haciendo con un objetivo común. Lo que hacemos en el día a día es un medio, no un fin.

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