Las retrospectivas son una cosa muy interesante. Para mí es una de las cosas que consigue generar unos cambios increíbles en los equipos Scrum.

Pero sobre lo que quiero hacer hoy una reflexión corta es sobre por qué lo hacemos. Como Scrum Master hay que asegurarse de que la retro es un medio y nunca un fin. No hagamos un Sprint Retrospective porque lo pone en la Guía de Scrum.  La idea es hacerlo porque realmente creemos en las razones que se ven en la guía. Hagámoslo porque lo hemos comprobado y somos conscientes de que, bien hechas y generando el clima adecuado en un equipo, son un espacio único para mejorar.

Pero ¿qué es una retro bien hecha? Aquí viene mi pequeña reflexión.

Las retrospectivas hay que prepararlas muy bien. Entender cuales son las necesidades del equipo, hacer que no se convierta en una reunión aburrida en la que nos sentemos ahí a decir:

¿Bueno qué?¿Ha ido todo bien?

Pero tampoco, por muy bien preparada que la tengamos, hay que forzar los tiempos y el guión para hacer pasar obligatoriamente al equipo por la ristra de dinámicas que tenemos lista. La retro no es un fin. No es la retro por la retro, no es la dinámica por la dinámica.

Si empezamos una dinámica y eso abre un debate interesante sobre lo que pasa en el equipo, todo el mundo participa, podemos sacar conclusiones y mejoras… ya está. Puedes, desde mi punto de vista, guardar los rotuladores, la pizarra y los papeles para la siguiente retro porque ya está ocurriendo lo que tiene que ocurrir.