Hoy me he agobiado. Estaba sentado en mi sitio, a primera hora de la mañana y de repente me empezó a entrar angustia, calor y nauseas. Básicamente un poco de ansiedad. Sí, lo sé.

No ha sido nada grave. Caminar un poco, darme aire (gracias por el consejo) y al rato estaba mejor. Está siendo un año duro, con algunas historias personales y eso a veces pasa factura. Para mí la parte buena es haberme dado cuenta rápido. No hay que forzar máquinas y debemos ser capaces de regular.

Yo no iba a escribir hoy sobre esto pero alguien me lo ha sugerido y creo que es buena idea. Todo el mundo puede caer a veces y eso me parece que es importante reconocerlo y visibilizar que ser vulnerables nos hace humanos.

Practico la meditación desde hace muchos años y esto me ha ayudado en muchas ocasiones a ser capaz de centrarme ante situaciones adeversas y ser capaz de mantener la calma, no dejarme llevar por la crisis y aprender a regular cuando no todo va según lo previsto.

Aún así todo puede fallar. Puedes tener un plan, un sistema, todo muy bien organizado y los tiempos claros y fallar. Y lo mismo pasa con los equipos. Eso es algo que como coaches debemos tener claro. Hay que aprender no sólo a aceptar sino a hacer que otros entiendan que fallar es parte del proceso. Lo que hacemos no sólo está lleno de pruebas sino que nos movemos en un ambiente complejo y a veces podemos fallar, caer, no llegar o simplemete errar el tiro.

Lo que yo he aprendido en estos años como meditador es que ser más consciente de tus propios procesos no te libra de caer pero, además de que muchas veces puedes verlo venir antes, sí que te hace más resilente. Aprender a ser más consciente de tus propias sensaciones te ayuda a regular mucho: tanto física como emocionalmente. Y esto no es sólo importante para evitar caídas sino para levantarse más rápido y más fuerte.

Hoy me ha servido de mucho para calmarme, profundizar en lo que estaba pasando y no entrar en pánico. Sé que mi situación personal es buena, laboral también, tengo las cosas bien encauzadas. La respiración y la atención plena me han ayudado a ser consciente de que era un ola que tenía que ver y dejar pasar. Después he podido analizar a qué se debía y estoy preparando ya remedio para algunas cosas, pero lo más importante es no dejarse arrastar por esa ola. Gracias a poder tomar conciencia y relativizar, el resto del día ha seguido con toda normalidad, midiendo las fuerzas.

Es cierto que yo he descuidado un poco mi práctica en este sentido y mira, ahora lo estoy notando. Aún así, he podido sacarla del maletín de herramientas para recuperar la situación.

Por eso creo que la meditación (y el mindfulness), independientemente a que uno siga o no un camino en la linea del budismo, es una magnifica herramienta para aprender a ser conscientes de nuestros propios estados de ánimo, nuestros pensamientos, para no dejar que nos arrastren … en definitiva para la auto-consciencia y auto-regulación emocionales.